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La Coalición Internacional por la Salud de las Mujeres (IWHC) trabaja para generar políticas, programas y financiamiento relacionados con salud y población que promuevan y protejan los derechos y la salud de las mujeres y las niñas a nivel mundial.

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Mónica Carrillo
27 años de edad
Fundadora y Directora, Centro de Estudios y Promoción Afro-Peruano (LUNDU)
Perú   

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En 2001, a la edad de 21 años, Mónica Carrillo fundó el Centro de Estudios y Promoción Afro-Peruano (LUNDU), una organización dedicada a promover los derechos humanos de las personas afrodescendientes en Perú y alentar su participación política. En particular, LUNDU trabaja para empoderar a la gente joven de bajos ingresos que se enfrenta a una generalizada discriminación y recibe escasa información sobre la sexualidad y la salud reproductiva. Por ejemplo, a fin de llegar a la juventud afro-peruana, LUNDU ha capacitado a jóvenes educadoras/es de pares en El Carmen, en la provincia peruana de Ica, que tiene una creciente industria de turismo sexual y es la provincia con la segunda tasa más alta de prevalencia del VIH/SIDA en el país. Además, Mónica ha coordinado una red internacional contra el racismo y fue la fundadora del Caucus (Grupo de Acción) de Jóvenes en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, realizada en Sudáfrica en 2001. Ella también se ha pronunciado ampliamente en torno al racismo, el sexismo, la sexualidad, la salud y la diáspora africana alrededor del mundo. Ha recibido muchos reconocimientos por su trabajo, entre éstos recientemente el "Tributo a las Mujeres Jóvenes que Luchan por Nuestro Futuro", otorgado por la organización MADRE. Es también periodista de formación, poeta, artista de performances y hace poco fue destacada en el documental "Element" de MTV Europa.


Jennifer Kidwell, IWHC: ¿Cómo te involucraste en la lucha por los derechos y la salud de las mujeres y de la gente joven?

Mónica Carrillo: Desde el principio reconocí las grandes necesidades de la gente joven, en especial de jóvenes afrodescendientes, quienes cotidianamente sufren debido a una combinación de racismo y sexismo. La manera en que otras personas ven a la gente afrodescendiente refleja muchos prejuicios acerca de la sexualidad y de nuestros cuerpos, y la forma en que las personas afrodescendientes comprendemos nuestras identidades está vinculada a este tipo de prejuicio. Por ello creo que no es posible construir un movimiento social para afro-peruanas/os sin pensar en la sexualidad, el racismo, el sexismo y la salud.


IWHC: ¿Por qué fundaste LUNDU?

MC: LUNDU se deriva de un punto de vista personal. Desde mi niñez comprendí la necesidad de tener una respuesta contra el racismo. Creo que hay cuatro maneras de lidiar con el racismo en tu vida. En primer lugar, si estás viviendo en un contexto muy difícil como el de Perú, puedes ir con la corriente de las populares opiniones y bromas racistas y ser parte de las interpretaciones erróneas respecto a las identidades afrodescendientes. O te puedes deprimir y estar triste todo el tiempo. Una tercera actitud podría ser la agresividad. El cuarto enfoque consiste en tratar de cambiar las cosas, trabajando a través de los movimientos. Yo escogí la última opción porque me di cuenta de que muchas personas estaban luchando con las mismas cosas que yo. Fue debido a esta razón que nació LUNDU-por una genuina necesidad.

Para todas las personas que creamos LUNDU, la organización no era sólo un asunto de espacio físico en el que pudiéramos trabajar, o de dinero o ingresos. Cuando salí de la universidad en 2000, ya estaba trabajando en una organización de mujeres y LUNDU surgió al mismo tiempo. Todas/os nosotras/os éramos conscientes de la necesidad de un nuevo movimiento y ése fue nuestro enfoque. Si recibíamos dinero para LUNDU, lo usábamos para financiar actividades, no para pagarnos. Con el paso del tiempo, conforme crecimos, fue obvio que necesitábamos pasar por el proceso formal de convertirnos en una organización no gubernamental (ONG).

Todavía mantenemos nuestros vínculos con otras organizaciones y movimientos. Es importante señalar que, por estar yo trabajando en una organización feminista, LUNDU surgió con una perspectiva de género. Tenemos fuertes lazos con el movimiento y las instituciones de mujeres, lo cual nos diferencia de otras ONG en Perú y de otras ONG de jóvenes. Para mí fue una combinación de mi propia perspectiva personal y del proceso de construcción de movimiento.


IWHC: ¿Quiénes fueron las otras personas con quienes iniciaste LUNDU?

MC: Desde el principio fuimos un grupo de afrodescendientes que van desde un contador y un abogado hasta gente que se gana la vida limpiando casas. Éste es un resultado directo de nuestro contexto, ya que existen pocas oportunidades para que las personas afro-peruanas estudien. El proceso de construir una organización y un movimiento fue difícil por este motivo, ya que puede ser un reto tener un personal con antecedentes y recursos tan diferentes.


IWHC: Cuéntame sobre el nombre LUNDU. ¿De dónde viene?

MC: La palabra lundu viene del idioma kikongo de Angola. Significa "sucesor", la persona que viene detrás. Utilizamos este nombre porque nuestro punto de vista consiste en mejorar o desarrollar enfoques nuevos y alternativos para el movimiento afrodescendiente.

Aunque lundu significa eso en África, en Sudamérica lundu es también una danza y tiene un diferente significado cultural y artístico. De hecho, significa una danza provocativa, a menudo bailada por personas afrodescendientes que viven en el norte. Hay una historia divertida respecto a la lundu. Una vez, un pueblo en el norte de Perú fue inundado y la iglesia católica dijo que la inundación había sido un castigo por la lundu, dado que es una danza erótica.


IWHC: En tu opinión, ¿en qué maneras el trabajo de LUNDU y tu trabajo personal han cambiado las vidas de las personas jóvenes?

MC: Ha sido tan importante construir y desarrollar un movimiento y una organización para jóvenes afro-peruanas/os. Puede haber personas que actúan como líderes de un grupo, pero cuando se van o pasan a hacer otras cosas, todo el progreso se detiene. Las y los líderes tienen la responsabilidad de construir un verdadero proceso para el cambio. Yo veo esto como la responsabilidad de mi vida-no sólo LUNDU, sino también construir todo el movimiento. LUNDU simboliza una nueva manera de avanzar para la gente afro-peruana, especialmente niñas, niños y jóvenes que no reciben atención o no tienen capital político por su propia cuenta.

Espero que LINDU pueda ser un lugar donde jóvenes, niñas y niños puedan llegar a aprender sobre su propia identidad y empezar a deconstruir el racismo interiorizado. Quiero que redescubran sus múltiples identidades-sean éstas afrodescendiente, gay, mujer y otras. Ninguna persona es una sola cosa o una identidad. No somos únicamente afrodescendientes; somos muchas cosas. De modo que me gustaría que aprendan sobre su identidad y cultura afrodescendientes, las redefinan y al mismo tiempo abran sus mentes a otros aspectos del mundo.


IWHC: ¿Puedes compartir un ejemplo de una chica que haya trabajado con LINDU y como resultado de ello aumentó su empoderamiento o llegó a pensar de manera diferente sobre el mundo y su identidad?

MC: Olga, que tiene 12 años de edad, es un ejemplo. Ella es de El Callao, una ciudad portuaria de Perú. Fue una de las niñas más perseguidas en su escuela... por ser negra, por tener una "nariz grande", por ser afrodescendiente. Estaba teniendo unos problemas enormes y ya no quería asistir a la escuela.

En Perú hay un chiste que dice que las personas negras sólo pueden pensar antes del medio día. Si eres afrodescendiente y cometes un error, la gente dirá: "Bueno, es porque ya es la tarde". Olga iba a la escuela por las tardes y su maestra le decía que era tan estúpida porque ya era la tarde. Incluso le preguntaba por qué se molestaba en hacer las tareas escolares, dado que sólo podía pensar antes del medio día. Cuando esta maestra hacía una pregunta, nunca, nunca permitía que Olga la respondiera-era sumamente racista. Algunas personas de la escuela contactaron a LUNDU y me dijeron que Olga en verdad necesitaba nuestra atención. Por un tiempo, la chica se negó a asistir a nuestro taller por era "de gente negra" y no quería tener nada que ver con eso. Al fin cedió; creo que la situación era demasiado dolorosa para ella. Ahora, después de un año de reuniones, es capaz de hablar abiertamente sobre lo que ha vivido y lo que siente al respecto. Esto es muy importante, ya que muchas personas que sufren un profundo racismo no pueden hablar de ello-es algo tan bochornoso, o vergonzoso. Hoy día Olga puede decir: "Sí, mi maestra me decía esas cosas y esto me hizo sentirme así". También dice: "Ahora sé que soy simpática, soy bella".

Antes Olga siempre se había cortado el cabello porque no le gustaba. Pero ahora ha empezado a dejárselo crecer y lo lleva trenzado. Es más feliz y ha comenzado a hablar sobre la visión que tiene para su vida. Es tan importante que estas jóvenes personas tengan sueños y se convenzan de que es suyo el derecho a soñar, a creer que tienen posibilidades. Pienso que las cosas están mejorando para Olga en la escuela pues al fin está recibiendo apoyo emocional de otras personas. Nos dijo que es muy importante conocer a otras personas afrodescendientes como nosotras porque realmente puede hablar con alguien sobre cosas que son tan bochornosas... y también juntas pueden celebrar quiénes son, el hecho de ser afro-peruanas.


IWHC: En tu opinión, ¿cuáles son los principales desafíos que en la actualidad enfrenta la gente joven en Perú, especialmente en los lugares donde trabajas, como El Carmen y El Callao? Además, ¿cuáles son las mayores oportunidades?

MC: Pienso que en este momento el reto es continuar trabajando con jóvenes en la deconstrucción de su racismo interiorizado, de manera que tengan la posibilidad de soñar y creer que pueden forjar otro tipo de vida para sí mismas, para su comunidad y su país. Hoy, por primera vez, estoy convencida de que hay un grupo de personas jóvenes que cuentan con herramientas para producir un cambio político-después de haber pasado por el largo proceso de manejar sus propios sentimientos acerca de su identidad y de la forma en que su sociedad las ha tratado. Imagino que habrá quienes critican nuestra metodología porque nos enfocamos tanto en las personas individuales y dirán que tendríamos que estarnos preocupando de nuestros derechos colectivos. Sin embargo, en LUNDU no vemos estas dos cosas como contradictorias. Por supuesto, cuando trabajamos con individuas/os también reconocemos que pertenecemos a un grupo y a una comunidad. Además, somos un pueblo, un movimiento, pero dentro de ese colectivo toda la gente tiene diferentes historias, distintas maneras de comprender el racismo y de reaccionar a éste. Necesitamos brindar herramientas para cada quien.

Otro desafío, específicamente en lo que concierne a niñas y niños, es mejorar su calidad de vida al mismo tiempo que luchan y tratan de aprender sobre el activismo político. LUNDU, pero también la sociedad misma, debe brindarles apoyo básico. Porque no puedes pensar en actuar políticamente si tienes el estómago vacío. Además, perdemos líderes cuando tienen 17, 18 ó 21 años debido a que necesitan trabajar y sostener a sus familias y no tienen la opción de asistir a la escuela. Quizás estarán en LUNDU por cinco años, pero después ¿qué ocurre? Éste es un enorme reto.


IWHC: ¿Puedes hablar sobre los desafíos relacionados con la salud que están enfrentando las personas afrodescendientes en Perú, y en particular las mujeres jóvenes y las niñas?

MC: Probablemente hay tres prioridades primordiales. En primer lugar, las niñas y las jóvenes en mi contexto deben tener la posibilidad de decir tanto 'sí' como 'no' en la negociación de las relaciones sexuales.

Otra prioridad es que ellas sean capaces de ejercer el poder de decidir qué tipo de relaciones quieren tener, ya sean sexuales o emocionales. Aun cuando todavía no quieran casarse, es suyo el derecho a tener una relación sexual sin culpa.

En tercer lugar, deben saber cuáles métodos pueden utilizar para prevenir las infecciones de transmisión sexual y el embarazo. La anticoncepción de emergencia (AE) es un ejemplo, especialmente porque en Perú hubo una campaña muy fuerte en contra de ésta. En LUNDU brindamos mucha información e impartimos talleres sobre la AE. También les enseñamos a las y los jóvenes que, si bien es un anticonceptivo, la AE no les protege contra el VIH. Deben contar con información sobre todos los distintos métodos y acceso a ellos.

Y sí, este tercer punto es importante, pero no está separado de los dos primeros. Es necesario que trabajemos todo el tiempo en la prevención, pero sabiendo que los métodos no bastan si las chicas no pueden negociar ni decidir.


IWHC: ¿Es el VIH/SIDA un problema para las mujeres jóvenes que viven en Perú? Pienso que muchas personas no creen o no saben que lo es?

MC: Sí, es un problema, pero necesitamos más información estadística y empírica. Lo que quiero decir es que somos conscientes de que es un problema porque estamos en la comunidad y sabemos quiénes han enfermado.

Los turistas que llegan a la comunidad son parte del problema, y mucha gente joven tiene relaciones sexuales con ellos, a menudo para conseguir dinero. Pero cuando los turistas se van, las personas tienen relaciones sexuales dentro de la comunidad y creen que si han conocido a alguien desde la infancia no será necesario usar el condón.

Debemos abogar con los gobiernos regionales para que los médicos estén obligados a recabar información sobre la identidad étnica cuando tratan personas que viven con el VIH/SIDA. Ahora mismo no lo están haciendo. Tenemos información general sobre cuántas personas están viviendo con el VIH/SIDA, pero nada acerca de variables étnicas.


IWHC: ¿Qué puedes decir sobre los embarazos en adolescentes y niñas afro-peruanas?

MC: En El Carmen, un pueblo rural pobre en el que trabajamos, por ejemplo, estimo que probablemente el 80 por ciento de las mujeres ya había tenido un embarazo a los 20 años de edad. Con mayor frecuencia a los 16 ó 17 años, pero para cuando tienen 20 la mayoría ya ha estado embarazada o tiene hijos. A toda mi familia, a mis primas jóvenes, les preocupa mucho llegar a los 20 ó 21 años pues piensan que han cruzado una especie de línea: "Mónica, ¡estoy cruzando la línea! No tengo un esposo". Este tipo de pensamiento aún está muy presente en las comunidades, sobre todo en las rurales. Y en las comunidades urbanas sucede lo mismo, pero se debe a que están viviendo en condiciones de gran pobreza, con drogas y violencia, de modo que quedar embarazada en una manera de escapar de ello.


IWHC: ¿Tu familia te da problemas por el hecho de que estás acercándote a los 30 años y no estás casada ni tienes un hijo?

MC: Sí, lo ven como un problema. Porque a los 28 años ya deberías tener un esposo, hijos, una familia. No es común que una mujer afrodescendiente en Perú haya vivido tanto tiempo sólo trabajando, tan activa en cuestiones sociales.


IWHC: En tu opinión, ¿qué deberían hacer las/os activistas, u otros grupos, para que la gente joven tenga más voz en la toma de decisiones y respecto a lo que ocurre en sus propias vidas?

MC: Creo que una desventaja en muchos movimientos juveniles es que creen que siempre serán jóvenes, por lo que construyen una identidad que sólo tiene que ver con ser jóvenes. Pero ¿cuál es el límite entre joven y no joven? ¿Y qué ocurre después de dos o diez años cuando estas/os activistas ya no son jóvenes?

El resultado es que los movimientos políticos pueden utilizar esto para manipular a las personas jóvenes. "Joven" se convierte en una identidad estática y a las/os activistas jóvenes no se les respeta, no tienen realmente ningún poder en los procesos de toma de decisiones. Si están participando, es porque es una "decisión joven", y si es una decisión joven, no es una decisión real. Esto se ha convertido en una verdadera trampa en el sistema y es importante que la gente joven y los movimientos juveniles sean conscientes de ello.

También es importante recordar que ser joven no es una sola cosa. Por ejemplo, puedes ser una persona joven pero conservadora. Mucha gente asume que las y los jóvenes son liberales o que realmente quieren cambiar todo, pero ser joven no es lo mismo para todas las personas. Y diferentes jóvenes tienen distintas áreas de experticia. En la tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, por ejemplo, fue frustrante porque había mucha gente joven con experiencia en lenguaje, en los procesos de la ONU, pero estaba separada en su propio grupo de acción, no era parte del proceso principal.


IWHC: ¿Cuáles dirías que son tus sueños para el futuro? ¿Puedes describir tu visión de un mundo ideal?

MC: En primer lugar, mi sueño es que la gente afrodescendiente y todas las comunidades históricamente excluidas tengan un espacio en el mundo para tomar decisiones y construir, liderar o inyectar sus valores particulares en sus procesos nacionales y regionales. Y con esto no quiero decir que sólo sean "incluidas", porque en realidad no me gusta usar palabras como "tolerancia". Puedes tolerar algo, o incluir algo, pero no es lo suficientemente activo. Tomemos las cuotas como ejemplo. No basta con que se me incluya en un sistema racista, en un sistema machista, en un sistema homofóbico. Lo que necesitamos es construir un nuevo sistema, lo cual es mucho más difícil. Sueño con que usemos nuestras herramientas para construir nuevos procesos, nuevos estilos de vida. Pienso que será posible porque, con la tecnología e Internet, tenemos más posibilidades de conectarnos a través de redes y compartir nuestros sueños. El problema es que todavía hay muchos muros. Pero creo que existe la posibilidad de tener, quizás dentro de 50 años, un sistema potente, un sistema mixto, un mejor sistema.

Quiero que la gente sepa que en la región andina hay muchas personas afrodescendientes. No tenemos la misma visibilidad de otros grupos, porque históricamente no pudimos desarrollar una comunidad. En lugares como Brasil, Colombia, Ecuador y el Caribe, la gente está rodeada de selvas. Cuando los esclavos escapaban tenían un lugar donde esconderse. Y cuando huían formaban comunidades, mantenían su idioma y religión. En Perú no pudieron escapar. Si huías al norte había un desierto, y al sur también un desierto; si corrías al este te topabas con el altiplano andino, y al oeste llegabas al Océano Pacífico.

Además, la mayoría de las personas afro-peruanas vinimos de mercados de esclavos en otros países, así que nos mezclaron y trajeron a Perú. Se cree que África es un continente. Pero África tiene diferentes idiomas y religiones. La gente africana que fue traída a Perú no podía comunicarse o comprenderse entre sí y fue muy difícil desarrollar una identidad cultural.

En la actualidad, las actitudes en Perú hacia las personas afrodescendientes son muy racistas, y esto se aplica a toda América Latina. ¿Por qué está ocurriendo? Es importante que yo lo denuncie para que la gente pueda enterarse de ello. Cuando me ven piensan que soy una lideresa, que estoy empoderada. Pero es necesario que sepan que yo he sufrido esta situación. No sólo yo, sino también muchas personas afrodescendientes en Perú. Debemos destruir y combatir este racismo que no nos permite tener una vida normal.

Creo que esto es lo más importante de mi sueño. Además, todas las personas que estamos trabajando en contra de la discriminación tenemos que comprender que nuestra discriminación personal y nuestros sentimientos individuales no son necesariamente el peor asunto o el más importante en el mundo. Toda persona que es discriminada está sufriendo. Si trabajamos para comprender sentimientos y procesos que son diferentes a los nuestros, podemos construir juntos/as un nuevo mundo.


IWHC: ¿Cómo entraste inicialmente en contacto con la IWHC? ¿Puedes describir cómo ha sido tu trabajo con la IWHC durante estos años?

MC: Conocí a la Coalición porque una integrante de su personal había trabajado en Perú, donde se enteró sobre LUNDU. Así que ya teníamos un vínculo, y cuando ella empezó a trabajar en la Coalición nos comunicamos e iniciamos una relación más formal.

Es importante que el nombre de la organización sea "Coalición Internacional por la Salud de las Mujeres", pero la Coalición no trabaja sólo con mujeres. Por supuesto, juntas hacemos algún trabajo únicamente con mujeres pues es vital que ellas tengan un espacio donde puedan hablar sobre sus necesidades. Sin embargo, la realidad de una perspectiva de género está reconociendo que los problemas de género se dan entre hombres y mujeres. Es por esto que LUNDU trabaja con ambos, y no es fácil encontrar organizaciones que estén trabajando con mujeres y comprendan que necesitamos trabajar también con hombres. En el caso de la Coalición, esto sí sucede.

Otro punto es que cuando empezamos a trabajar con la IWHC éramos una pequeña organización con muchos sueños pero poco dinero. Brindar ayuda al inicio y confiar en el proceso de base-como lo hace la Coalición-es muy importante. Es primordial que una organización confíe o crea en otra... luego se abren más puertas, y es como que empieza una red. En LUNDU siempre hemos pensado con mucha responsabilidad en la confianza e inversión de la Coalición en nuestra organización. Hubo un momento en que habíamos establecido un calendario de financiamiento, pero nos dimos cuenta de que necesitábamos dinero más pronto a fin de expandir nuestro trabajo en El Carmen con personas de áreas rurales y con grupos indígenas en Lima. Tuvimos que equilibrar nuestro acuerdo con la IWHC con las necesidades de nuestra comunidad. Y la IWHC nos apoyó en este proceso, nos ayudó a trabajarlo.

Ahora hemos decidido que necesitamos un centro cultural y político en El Carmen, por dos razones. En primer lugar, a fin de proveer un nuevo paradigma para las cuestiones e identidades afro-peruanas en esta comunidad, ya que el único centro cultural que existe hoy allí es la casa de una hacienda de antiguos dueños de esclavos. En segundo lugar, necesitamos un espacio donde las personas jóvenes puedan convertirse en líderes y educadoras/es de pares, con énfasis en la sexualidad y los derechos reproductivos. La ausencia de un espacio como éste es quizás uno de los problemas más importantes en la comunidad. De modo que el Centro, con el apoyo de LUNDU, será tal vez un espacio en el que la comunidad pueda llegar a organizarse. La Coalición apoya a LUNDU, LUNDU apoya al Centro y esperamos que con el tiempo éste sea autosuficiente.

Estamos avanzando, pero con cada paso que damos hay más por hacer. Cambiar las cosas es un largo proceso.


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