Marisa Viana-Aitchison
26 años de edad
Asistente de Programas, Programas para África y América Latina, Coalición Internacional por la Salud de las Mujeres (IWHC)
Brasil
"El tiempo que he estado en la IWHC me ha enseñado que no se trata de darles una voz a las personas jóvenes. Ya tienen una voz. Es cuestión de escuchar sus susurros y alentarles a que defiendan sus derechos."
Marisa se unió a la IWHC en enero de 2006. Previo a incorporarse a la Coalición trabajó en el Centro Bildner para Estudios del Hemisferio Occidental en Nueva York, en el que fue responsable de investigar y organizar conferencias sobre parteneriados público-privados y la reforma del Estado en Brasil. Antes de mudarse a Nueva York trabajó como Asistente de Oficina en Amnistía Internacional en Massachusetts; también fue pasante en organizaciones no gubernamentales locales dedicadas al medio ambiente en Brasil. más>>
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IWHC: Cuéntanos la historia de tu vida.
Marisa Viana-Aitchison: Crecí en Arara, una pequeña aldea en el Amazonas y una de las regiones más pobres de Brasil. Nací en una familia numerosa; tengo cinco hermanos y tres hermanas. más>>
IWHC: ¿Cuál es tu primer recuerdo, como adolescente o mujer joven, de una situación en la que personalmente fuiste consciente de las desigualdades de género o la falta de derechos para niñas y mujeres, o te viste afectada por éstas?
MVA: Mientras crecía pude hacer las mismas cosas que mis hermanas, pero nunca lo mismo que mis hermanos, quienes eran libres de hacer lo que quisieran sin supervisión parental. A las hijas se nos permitió mucha menos libertad porque mi madre y mi padre sentían que debían protegernos más. Recuerdo que mis hermanos podían ir a los partidos de balompié, pero a mí se me decía que debía quedarme en casa y jugar con mis amigas. más>>
IWHC: ¿En qué maneras era distinta la experiencia de crecer en tu aldea para las niñas y los niños, tanto a temprana edad como en su adolescencia? ¿Eran diferentes para ellas y ellos las actividades, los intereses y la percepción acerca del futuro?
MVA: En la escuela de la aldea, donde había una maestra para cada 30 estudiantes, las maestras tendían a priorizar a los varones. Si una clase era demasiado grande, las maestras promovían a los niños al siguiente grado y las niñas quedábamos atrás, esperando a pasar al próximo año. Los varones siempre tenían la primera oportunidad de avanzar.
IWHC: Mientras crecías, ¿alguna vez aprendiste o hablabas sobre las relaciones sexualesy la salud y los derechos reproductivos?
MVA: No en mi casa. Si mi madre y mi padre hubieran sabido sobre la salud y los derechos reproductivos y la planificación familiar, tal vez no habrían tenido nueve hijas e hijos. ¡Es probable que, de haber sido ése el caso, sí habrían hablado más de estos temas! más>>
IWHC: ¿Cómo te involucraste en la lucha por los derechos de las mujeres y la gente joven?
MVA: Desde que yo recuerdo he estado interesada y tratado de involucrarme en la justicia social y ambiental. Siendo originaria del Amazonas, siempre me ha preocupado la contaminación de los ríos y la deforestación; también he tenido un profundo interés en las luchas de los pueblos indígenas en Brasil. más>>
IWHC: ¿Qué te inspiró a empezar a trabajar con la IWHC?
MVA: En la universidad me gradué en Asuntos Internacionales y Justicia Social del Medio Ambiente con una asignatura secundaria en Estudios de las Mujeres. Leí una publicación de la IWHC para uno de los cursos que tomé en Estudios de las Mujeres. Me sentí inspirada por la misión de la IWHC de proteger los derechos y la salud de las mujeres y las niñas en todo el mundo. Luego me emocioné mucho cuando se me ofreció la oportunidad de formar parte de la organización. más>>
IWHC: En tu opinión, ¿cómo ha cambiado la IWHC las vidas de las personas jóvenes, ya sea en casos específicos o en general?
MVA: El tiempo que he estado en la IWHC me ha enseñado que no se trata de darles una voz a las personas jóvenes. Ya tienen una voz. Es cuestión de escuchar sus susurros y alentarles a que defiendan sus derechos. más>>
IWHC: ¿Cuáles son, a tu criterio, los principales retos que hoy día enfrentan las personas jóvenes en Brasil? ¿Y qué puedes decir sobre las mayores oportunidades?
MVA: Al ser parte de una organización internacional que trabaja en tantos lugares, he aprendido que muchas sociedades tienen los mismos problemas subyacentes. En todo el mundo, la gente joven se enfrenta a la falta de empoderamiento y a la ausencia de educación, o bien a una educación inadecuada. más>>
IWHC: ¿Cuáles crees que son algunos de los asuntos más importantes que las y los programadores y diseñadores de políticas deben abordar a fin de promover y proteger la salud y losderechos de las personas jóvenes – especialmente los de las chicas?
MVA: La salud y los derechos sexuales y reproductivos—en particular, el hecho de que las niñas son más vulnerables al VIH/sida y otras ITS; la necesidad de brindar educación sobre la sexualidad, así como la necesidad de un sistema legal accesible e integral en el que las mujeres y las niñas sean tomadas en serio.
IWHC: ¿Tienes ejemplos positivos de tu experiencia profesional o personal en los que tanto el diálogo como la programación han propiciado una significativa participación o liderazgo de jóvenes? ¿Qué fue lo que resultó efectivo respecto a estos ejemplos particulares?
MVA: Fui una de las 15 participantes en la sesión de capacitación sobre “Advocacy in Practice” que la IWHC organizó el año pasado. Otras participantes eran integrantes de nuestras organizaciones socias en América Latina y Asia. Durante esta capacitación expresamos nuestras expectativas en cuanto al resultado de una conferencia de las Naciones Unidas y practicamos nuestras habilidades en promoción y defensa. más>>
IWHC: ¿De qué te sientes más orgullosa?
MVA: En lo personal, me siento orgullosa de poder hablar por mí misma—de saber que tengo derechos que no pueden ser violados. Me enorgullece que mi familia, amistades y colegas me reconozcan como una persona que ha asumido el compromiso de luchar por un mundo mejor. A nivel personal, me siento orgullosa y humilde por tener la oportunidad de trabajar con tantas mujeres maravillosas de todo el mundo, como también de conocerlas.
IWHC: ¿Cuáles son tus sueños para el futuro? ¿Puedes describir tu visión de un mundo ideal o mejor?
MVA: Tengo demasiados sueños. Para mí, un mundo mejor es un lugar donde las personas no padezcan hambre, sobre todo si estamos produciendo suficientes alimentos, y en el que nadie muera a causa de enfermedades prevenibles y desnutrición. Un mundo mejor sería un lugar donde se respete y aprecie nuestro medio ambiente. Sueño con un mundo libre de sufrimiento, violencia, violaciones sexuales, desigualdades, injusticias, enfermedades y opresión.
IWHC: ¿Cómo visualizas tu futuro?
MVA: Definitivamente, me veo a mí misma continuando el trabajo de promover la salud y los derechos de las mujeres. Quiero dedicar más tiempo a los esfuerzos por incrementar el acceso a la prevención y al tratamiento del VIH/sida, como también a promover una mayor participación de las personas que viven con VIH/sida en los procesos de toma de decisiones. más>>
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