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Claudia Vasconcelos, Brasil
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| Foto: Melisa Dickie |
"Nunca tuve un momento feliz en mi infancia. Todos mis recuerdos son de violencia. Crecí en un ambiente en el que mi madre era golpeada por mi padre. Mientras crecía en tal atmósfera, nunca comprendí por qué todo eso estaba sucediendo. Yo lloraba, tenía miedo. Asumí que estas cosas ocurrían no sólo en mi hogar, sino en todos los demás. Al hacerme mayor pude darme cuenta de que no era así. Y cuando me preguntaba por qué esto le ocurría a mi madre, me sentía angustiada. Tal vez el hecho de haber crecido en ese ambiente ha fortalecido mi sentido de lucha ahora. Vi a mi madre cuando recibía los golpes y quizás no sentía el mismo dolor que ella experimentaba, pero también yo sentí dolor. Y hoy tengo una visión más amplia pues comprendo la realidad de una mujer que sufre abusos pero no puede hacer nada al respecto. Es posible que esto haya contribuido a mi lucha actual. Yo no sabía del movimiento en aquella época, pero esa experiencia ayudó. Esto es lo que viví en mi casa. Sé que muchas niñas y niños están creciendo en la misma situación que yo y quiero cambiar eso."
Sobre Claudia
Claudia Vasconcelos es una educadora de pares de 16 años de edad. Trabaja con el Grupo Curumim, una organización feminista en la ciudad de Recife, al noreste de Brasil. Ella nació y creció en Recife y empezó a trabajar con Curumim cuando tenía 13 años; entonces participó en el proyecto Cunhatã de la organización, una iniciativa para adolescentes locales cuyo propósito es construir la autoestima, brindar información vital sobre salud sexual y reproductiva y ofrecer a personas jóvenes oportunidades para que participen en la formulación de políticas de salud a nivel local. Hoy día Claudia trabaja a medio tiempo con los jóvenes del proyecto Cunhatã y es estudiante de secundaria a tiempo completo. La IWHC ha apoyado al Grupo Curumim desde 1994 y ha sido el principal donante del proyecto Cunhatã desde su inicio en 2001.
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