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Progiendo la Salud y los Derechos Sexuales de los Grupos Vulnerables
Declaración emitida por Cesnabmihilo Dorothy Aken'Ova (INCRESE, Nigéria) bajo el Item 18, El Efectivo Funcionamiento de los Mecanismos de Derechos Humanos, Sesión N°60, Comisión de Derechos Humanos de la ONU, 14 de abril de 2004. Traducción: Carolina Saavedra, Universidad de Aconcagua, Santiago, Chile.
Gracias Sr. Presidente. Me presento ante uds. gracias a la invitación que me ha hecho el Centro para el Liderazgo Mundial de las Mujeres. Mi nombre es Dorothy Aken'Ova y soy la Directora Ejecutiva del Centro Internacional para la Salud Reproductiva y los Derechos Sexuales (INCRESE, su sigla en inglés), en Nigeria. INCRESE trabaja para asegurar que la salud y los derechos sexuales sean promovidos y protegidos en todos los escenarios.
Asegurar que los mecanismos de la ONU funcionan efectivamente requiere de una sociedad civil activa y de una habilidad para comprender aquellos factores que impiden el goce pleno de los derechos humanos.
Esto se aplica específicamente cuando las barreras que impiden la promoción y protección de los derechos humanos se relacionan con problemas que se consideran inaceptables para la conversación pública. Muchos de nosotros vivimos y trabajamos en contextos en que cualquier palabra que contenga el morfema S-E-X es tabú; son contextos donde se debe tener sexo, pero donde no se puede discutir sobre eso, donde una persona que tiene menos de 18 años se considera demasiado joven para recibir información acerca de salud y derechos sexuales, pero se le considera con la edad suficiente para casarse, obligada a tener actividad sexual y a tener hijos.
A diario luchamos con las contradicciones que vuelven a nuestros cuerpos en entidades extrañas para nosotras mismas. Aquellos de los que nosotros deberíamos esperar apoyo, muy a menudo terminan traicionándonos.
Frecuentemente trabajamos en escenarios políticos que contradicen los principios de los derechos sexuales que nosotros queremos promover, y, por ende, obstaculizan la acabada operación de los mecanismos de los derechos humanos. Por ejemplo, en mi país esto se manifiesta en los siguientes puntos:
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oposición a una amplia educación sexual que incluya a todos,
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marginalización de las personas con algún tipo de discapacidad,
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apoyos y cuidados inadecuados para con las viudas,
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silencio absoluto en cuanto a las disfunciones sexuales de las mujeres y falta de intervenciones enfocadas a mejorar el placer sexual en las mujeres,
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acoso por parte de actores estatales y no estatales propinado a
los travestis y otras minorías sexuales,
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interpretación extrema de la ley Sharia, adoptada por 12 estados,
que se caracteriza por sentencias controversiales y discriminatorias a mujeres que aleguen ofensas sexuales.
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Es en la vida de los grupos que son particularmente vulnerables donde con mayor impacto se manifiestan las consecuencias de estas contradicciones.
Datos provenientes de todas las investigaciones conducidas en Nigeria indican que se está deteriorando la calidad de vida de la gente joven. A pesar de que estamos presenciando el décimo aniversario del Programa de Acción de Cairo, los retos que tienen que afrontar los jóvenes siguen siendo los mismos. El primer caso en Nigeria de VIH/SIDA fue diagnosticado en una niña de 13 años en 1986. Desde ese entonces, el número de niñas infectadas y afectadas por el VIH/SIDA ha experimentado un aumento desproporcionado comparado con el de sus pares masculinos.
Las personas con algún grado de discapacidad son, de manera constante, explotadas y abusadas sexualmente, además, tienen poco o casi ningún poder de negociación para fijar los términos de sus contratos sexuales. Debido a que con frecuencia son excluidas del resto de la sociedad y se les niega el derecho a obtener información sobre temas sexuales, exploran su sexualidad basándose en el instinto, muy a menudo con terribles consecuencias.
Se niega a toda costa la existencia de personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, a pesar de que hay estudios que indican la existencia de una gran cantidad de ellos. La violencia en contra de estas minorías por parte de individuos, familias, comunidades y el estado a menudo no se advierten e incluso se aprueban por parte de la sociedad. Mientras que el riesgo del VIH/SIDA debería ser bajo entre lesbianas, aumenta con la compulsión por sostener relaciones heterosexuales para seguir formando parte de sus familias y comunidades. Como debe saber, el comportamiento heterosexual representa la vía con el más alto porcentaje, el 80%, de trasmisión del VIH.
Hemos oído sobre la gama de abusos sexuales a los que son sometidas las viudas y de la manera en que su sexualidad está bajo constante escrutinio. Ellas y sus hijas son forzadas a proporcionar sexo a cambio de cualquier apoyo brindado. Recién empezamos a ver los problemas y los grupos vulnerables cuando desarrollamos los términos "derechos y salud reproductivos y sexuales", y cuando empezamos a conducir encuestas básicas. Ahora podemos identificar las necesidades de derechos y salud sexuales, y, por lo tanto, podemos implementar proyectos que amplían verdaderamente el acceso a los servicios de salud sexual para aquellos a los que se les había negado anteriormente este servicio.
En INCRESE proveemos servicios de salud sexual a los jóvenes (proporcionamos información sobre habilidades para enfrentar exitosamente la vida, entre ellas aclaración de valores, comunicación, autoestima, asertividad, negociación, toma de decisiones, resistencia a la presión, rechazo y la habilidad para leer escenas sexuales y manejarlas para así reducir el riesgo de violación. Los introducimos en escenarios y casos de la vida real para que de este modo desarrollen sus propias habilidades analíticas y la capacidad para evaluar situaciones de la vida y tomar e implementar decisiones sanas en cuanto a estilos de vida y opciones).
También ayudamos a mujeres y niñas en el área de la Mutilación Genital Femenina (MGF) desde la perspectiva de la salud y de los derechos sexuales. Este modelo se basa en los principios de los derechos humanos en cuanto al respeto por la integridad del cuerpo y la dignidad personal, asuntos que son fundamentales para los derechos humanos de TODAS las personas, y especialmente para los derechos humanos de la mujer. Es un modelo que intenta reestablecer como propietario y controlador del cuerpo femenino a la mujer. (En este modelo, educamos a las mujeres sobre la anatomía sexual y la fisiología femenina, el ciclo humano de respuesta sexual, las razones culturales de la MGF, los tipos de MGF, y el impacto fisiológico y sico-social que tiene la mutilación en el ciclo de la respuesta sexual. También hemos implementado actividades que conducen a saber cómo comunicar conductas posibles (Behavioural Chance Communication) para darles la capacidad de reclamar, amar y tomar control sobre su cuerpo. A aquellas que tienen dificultades sexuales, también conocidas como disfunciones sexuales, la organización les ofrece terapia, a ellas y a sus parejas, para mejorar el placer sexual).
El trabajo que hemos desarrollado en salud y derechos sexuales también ha incluido la lucha para apoyar a mujeres tales como Bahijatu Magazu, Safiya Tungar Tudu y Amina Lawal que sufrieron sentencias discriminatorias por haber alegado ofensas sexuales bajo la ley Sharia.
He observado los procesos de la ONU que se desarrollaron luego de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) en Cairo en 1994; me preocupa lo que veo como una tendencia creciente: el negar a las minorías sexuales sus derechos fundamentales, especialmente aquellos que están ligados a la integridad y autonomía del cuerpo. ¿Deberíamos continuar por este camino a pesar de que sabemos que la salud y los derechos humanos de los grupos vulnerables sufren consecuencias desastrosas?
Los principios básicos de la ONU garantizan que los derechos humanos son inalienables, y que los derechos de ningún grupo o individuo son más importantes que los derechos de otro(s). En este espíritu, nosotros en INCRESE hemos aceptado el reto de reconocer la existencia de derechos sexuales, y trabajamos con todos los grupos vulnerables (viudas, inválidos, travestis (yan daudu), y aquellos que tienen relaciones con personas del mismo sexo). Yo apelo a esta Comisión a actuar de esta misma manera. Por ejemplo, es crucial en este momento que la Comisión promueva la salud y los derechos sexuales de todos los grupos vulnerables para de este modo exponer las necesidades de nuestra entera población, necesidades que no hemos reconocido y que no se han satisfecho. Los derechos sexuales nos son conferidos una vez que nacemos humanos, viejos y jóvenes, hombres y mujeres, heterosexuales y lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y jóvenes con dudas, a todos por igual.
Gracias.
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