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La Coalición Internacional por la Salud de las Mujeres (IWHC) trabaja para generar políticas, programas y financiamiento relacionados con salud y población que promuevan y protejan los derechos y la salud de las mujeres y las niñas a nivel mundial.

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Los Derechos de las Afganas: La Batalla por los Contenidos

Resumen: Por Astrid Bant Haver (Cotidiano Mujer, III Epoca, No. 36, Diciembre 2001 - Marzo 2002, Montevideo, Uruguay: Cotidiano Mujer). Analiza los diferentes "lobbies" de mujeres en relación a la guerra en Afganistán. Si bien, una grande majoría está en favor de promover sus derechos económicos y políticos, ¿Qué pasa con los derechos sexuales y reproductivos?

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Los eventos del 11 de Setiembre han afectado en distintas maneras y niveles a la sociedad estadounidense y las personas quienes la componen, entre ellas las víctimas civiles y trabajadores de servicios de emergencia, los familiares de las víctimas, los Neoyorquinos, los estadounidenses musulmanes y árabes, las personas que han votado por Bush, Gore o Nader, la mayoría que no votó, los activistas contra la globalización, los pacifistas, los militares y las feministas.

En este momento, casi tres meses después de los atentados, una de las expresiones del impacto social más notable es el surgimiento de una “voz del pueblo norteamericano”. En esta voz norteamericana, en cuya creación los medios de comunicación masivos han sido imprescindibles, domina el discurso, las posiciones y los símbolos relacionados al conservadurismo social, político y religioso. Retornaron la ideología del nacionalismo, del patriotismo, de la fuerza militar como solución al conflicto social, la dicotomía entre el bien y el mal, la lucha entre los civilizados contra  los bárbaros, y, la idea de los seres sobrenaturales y las iglesias identificados con los intereses del estado. La investigación, el análisis social, el contexto histórico, la diversidad, la confrontación de opiniones o la (auto-)crítica no son parte de la actual (re-)invención de un discurso hegemónico, totalizante, etno-céntrico y patriarcal,
porque interfieren con el discurso conservador-unificador que celebra la unidad, la
homogeneidad y la fraternidad al interior de los Estados Unidos.

¿Es un retorno a los valores y las seguridades, reales e imaginarias, pre-años sesenta? Sí, pero con una nueva matiz: los derechos de las mujeres.

A partir de los acontecimientos del 11 de Setiembre, los derechos de las mujeres se han visto incluidos en la agenda del gobierno y forman un eje del proyecto de unificación de diferentes sectores bajo de la bandera conservadora, principalmente como un argumento en favor de la intervención militar contra el Talibán. Laura Bush, en una radio-transmisión semanal reservada para el presidente, compartió su preocupación con la “practica religiosa ilegítima” de “la brutal degradación” de las mujeres afganas por el Talibán y, su temor que dado la oportunidad, estos terroristas impondrían las mismas leyes a las mujeres estadounidenses. Al mismo tiempo, el Departamento del Estado publicó un comunicado denunciando la disminución de mujeres profesionales de la fuerza de trabajo desde el inicio del régimen Talibán.

Es temprano para evaluar el compromiso del Gobierno Bush con los derechos de las mujeres afganas y otras mujeres, pero sus posiciones en el área de la salud y de los derechos de las mujeres hasta ahora no han sido progresistas, y la reinstalación de la regla internacional de censura del aborto (Global Gag Rule) fue el primer decreto que emitió este gobierno. Así que tenemos buenas razones para estar preocupadas por lo ¿qué es que ellos entienden por los derechos de las mujeres—que incluiría y que quedaría afuera—en las políticas para dar acceso a estos derechos? Lo que sí sabemos con certeza es que el discurso proyectado por el gobierno y los medios comerciales como hegemónico, no es el único, y que existen varias voces críticas e iniciativas de acción hacia la opinión pública y la política estadounidense e internacional desde las organizaciones de mujeres, las organizaciones feministas, las mujeres líderes en funciones públicas, intelectuales, artistas y escritoras en los Estados Unidos mismos y desde las redes formales y grupos informales en los cuales participan en el ámbito internacional.

Las opiniones disidentes y las iniciativas correspondientes no se han visto reflejadas en los medios de comunicación nacionales e internacionales de cobertura masiva y el gran público no las ha reclamado. La impresionante aceptación de la lectura conservadora se explica por una necesidad colectiva e individual de recuperar un sentido de seguridad y estabilidad, y por lo tanto puede ser coyuntural. En la practica, los comportamientos y las ideas a los que se refiere en el propuesto discurso unificador, están en un profundo proceso de resignificación y cambio
social ya desde los años cincuenta y sesenta, a partir de las experiencias del movimiento de derechos civiles y la protesta contra la guerra en Vietnam. Desde aquella época, los movimientos sociales han empoderado a amplios sectores de la ciudadanía, y la diversidad real y discursiva es un hecho. Si bien conforman una minoría, estos movimientos sociales y masa crítica se han consolidado de maneras que a lo largo, no permitirán la permanencia de un discurso conservador como única representación de la diversidad norteamericana. De hecho, en estos meses hemos visto un crecimiento en movimientos de paz y protestas en las universidades.


Iniciativas de advocacy desde las mujeres
Desde Nueva York, desde una participación en la esfera de organizaciones que trabajan a nivel internacional, hemos identificado cinco iniciativas estratégicas de advocacy que han influenciado el desarrollo de las reacciones al conflicto en Asia-Central.

1. Sensibilización de la opinión pública. Una de las primeras iniciativas ha sido el posicionar mujeres Afganas en los medios de comunicación mainstream. La imagen de la mujer cubierta por una ‘burqa’, llegó a ser la representación visual de la discriminación de la mujer en periódicos, revistas y noticieros populares. El documental “Tras del velo” que exhibe el trabajo del grupo RAWA (Revolutionary Afghan Women’s Association), ha sido transmitido decenas de veces en CNN en horarios preferenciales. RAWA también es contraparte de una campaña de varios
años contra gender-apartheid de la Feminist Majority, y, ha colaborado con “V-Day”, una iniciativa para combatir la violencia contra las mujeres organizado por Eve Ensler, la escritora/productora de Los Monólogos de la Vagina. Vale la pena notar que la campaña en favor de los derechos de las afganas, recién empezó a cobrar importancia con el público y el gobierno después de los eventos del 11 de septiembre.
Integrantes de RAWA fueron entrevistadas, entre muchos otros programas, en Larry King Live, uno de los programas de entrevistas más importantes. Lograron exponer el récord de violación de los derechos de las mujeres, del aliado de los EEUU contra el Talibán, la Alianza del Norte o Frente Unido durante la época de su gobierno y cuestionar la actitud de los líderes actuales frente a la participación pública de mujeres y otros derechos.

El hecho que muchas veces RAWA ha sido la única organización representada y a menudo mencionada como “la única organización de mujeres en Afganistán”, a pesar de tener sus bases en Pakistán, además de su tendencia política particular, ha dejado RAWA vulnerable a críticas de no-representatividad y obstaculizó la imagen de un movimiento de mujeres afganas más diverso y ampliamente apoyado.

2. Un lobby de organizaciones de mujeres hacia el Congreso de los EEUU. Un grupo de trabajo sobre la política extranjera de los EEUU del Consejo Nacional de
Organizaciones de Mujeres, coordinado por Women’s Edge se concentra en los aspectos de genero de la crisis de refugiados afganos y la asistencia financiera y técnica de los EEUU a Afganistán en un futuro. Teniendo mucha experiencia en hacer lobby con el legislativo, estas mujeres pretenden colocar lenguaje (amendments), que condicione donaciones de los EEUU a la participación de mujeres como ejecutoras, participantes y beneficiarias, a las leyes que aprueban ayuda humanitaria y apoyo a la reconstrucción civil para el futuro gobierno de Afganistán.

3.  Iniciativas de leyes bipartidarias. Las 13 senadoras mujeres de ambos partidos (el Senado de los EEUU tiene 100 miembros) se unieron en un frente para promocionar los derechos de mujeres afganas. Este grupo fue apoyado por senadores hombres republicanos y demócratas. Como resultado, una resolución sobre la participación de las mujeres de todos los grupos étnicos en la reconstrucción económica y política de Afganistán fue introducida por los senadores importantes Dodd (D), Kerry (D) y McCain (D) (HCONRES268 ver: www.thomas.org ). Una Propuesta de Ley idéntica sería presentada en la Cámara de Representativos.

La parte central de la resolución dice que:

(1) parte de la ayuda humanitaria ofrecida a Afganistán debiera ser destinada a las mujeres afganas y sus organizaciones;
(2) las mujeres afganas de todos los grupos étnicos en Afganistán deberán ser permitidas a participar en la reconstrucción económica y política de su país; y
(3) una constitución o estructura legal de un Afganistán reconstruido debiera garantizar los derechos humanos y políticos de las mujeres afganas.

4. Una petición electrónica contra la guerra firmada por amplios sectores del movimiento feminista internacional. Se trata de una propuesta en doce puntos, antimilitarista y en contra la participación de los EEUU y/u otros países pertenecientes a la Coalición en futuras fuerzas de paz y reconstrucción civil, exigiendo un role regulador de la ONU en negociación, mantener la paz y la reconstrucción, desarrollado por un grupo de mujeres activistas de derechos humanos en Nueva York, Asia y América Latina. En Nueva York una líder de esta iniciativa es Charlotte Bunch del Center for Women’s Global Leadership de la Rutgers University. 

La propuesta incluye distintos aspectos relacionados con la democracia y los derechos de las mujeres. Llama por la inclusión de mujeres en todas las etapas de negociación de paz y gobierno, el respecto por los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo y la atención por las causas de fondo de los extremismos, como pobreza y desigualdad, y el uso político de las religiones en la represión de las mujeres en sociedades alrededor el mundo. Además, exige la ratificación, por todos los países, pero particularmente por los EEUU, de los estatutos de la Corte Penal Internacional de la ONU, con una instancia que podría llevar a cabo los procesos penales contra personas acusadas de terrorismo internacional en forma independiente. (Ver: www.whrnet.org).
 
La petición fue presentada al Consejo de Seguridad de la ONU en un encuentro anual entre ONGs de derechos humanos de mujeres y representantes del Consejo el 30 de Octubre. La delegación incluye el Caucus de Mujeres por Justicia de Género, Centro Internacional de Tribuna de Mujeres y mujeres de organizaciones afganas y de otros países en conflicto armado. Hace un año el Consejo de Seguridad adoptó la Resolución 1325 sobre mujeres y conflicto armado que llama por la participación igualitaria de mujeres en negociaciones de conflicto y construcción de paz. Después de este encuentro el Consejo reafirmó su compromiso con el incremento del role de las mujeres en procesos de decisión relacionados a conflictos, y recomendó que los Estados incluyan a mujeres en las negociaciones e implementación de acuerdos de paz y estrategias para la reconstrucción.
 
5.  Lobby de mujeres adentro de la ONU. Mary Robinson, la Alta Comisionada para Refugiados, ha advertido que si los EEUU no detiene el bombardeo, la ayuda humanitaria no puede llegar antes del invierno y 7 a 9 millones de personas, predominantemente mujeres y niños, están en peligro de morir de hambre.

Noeleen Heyzer, Angela King y Carol Bellamy han sido entre las primeras delegaciones que han conversado con Lakhdar Brahimi, el representante especial para Afganistán de la ONU encargado de las negociaciones para constituir una asamblea nacional preliminar, para abogar por la participación de mujeres en la reconstrucción del tejido social y político en Afganistán.

Durante la Asamblea General de la ONU, un grupo de 16 mujeres Cancilleres, iniciado por Madeleine Albright, ha escrito una carta al Secretario-general Kofi Annan, insistiendo sobre la protección de mujeres en zonas de guerra y su participación en las negociaciones de paz.

A propósito de las demandas de mujeres, incluyendo delegaciones de diferentes
organizaciones de mujeres afganas, entre ellas, RAWA, de ser incluidas en el proceso de reconstrucción de la sociedad afgana, Brahimi, el representante especial, a medianos de Noviembre, ha declarado en el Consejo de Seguridad que “la credibilidad y la legitimidad del Consejo Provisional (Afgano) se encontraría reenforzado, si particular atención fuera dada a la participación de individuos y grupos, incluyendo mujeres, quienes no han participado en el conflicto armado.” Y, que “La reconstrucción dará oportunidades para absorber un alto número de hombres involucrados en la guerra y oportunidades para las mujeres afganas quienes han sido despojadas de una voz y de la participación en la sociedad”.

El sitio web www.peacewomen.org monitorea el trabajo del representante de Afganistán en la ONU.

Reflexiones
Por primera vez en la historia, los derechos de las mujeres son un argumento en los distintos discursos políticos estadounidenses. ¿Significa que el mainstreaming de nuestras demandas está teniendo éxito? Por cierto las organizaciones feministas y mujeres líderes han logrado movilizar apoyo para los derechos de las mujeres afganas en estructuras políticas como el Congreso estadounidense y la ONU con éxito. Tenemos que esperar para ver, primero, como se concretizan estas leyes y resoluciones en la practica, y, segundo, qué contenido tendrán los llamados “derechos de las mujeres”.

En la opinión pública, ganó la agenda del gobierno Bush y de los sectores más conservadores en el sector republicano en todas sus facetas. La actual atención a los derechos de las mujeres es una estrategia más de un gobierno que hace unos pocos meses formaba parte de un grupo de negociación ultra-conservador (con Sudan, Libia, Irak e Irán) en la PrepCom para la Cumbre de la Infancia para bloquear los derechos de las mujeres y jóvenes, buscando restringir su capacidad de tomar decisiones libres e informadas sobre su sexualidad y su acceso a servicios de salud reproductiva.

“Los derechos de las mujeres” están en peligro de perder su contenido solidario y
transformador. Ahora más que nunca, las feministas tienen la importante tarea de proteger y promocionar los derechos de las mujeres en todo los aspectos de la democratización de la vida pública y la vida privada. En este proceso, el reconocimiento de los derechos sexuales y los derechos reproductivos como parte integral de los derechos de las mujeres es esencial, y, sabemos que la eliminación de estos derechos está en la agenda de un sector importante de los conservadores y fundamentalistas en los EEUU y otros países.

Pero mantener la integralidad de los derechos de las mujeres en si, no es suficiente; se trata de mantener la integralidad de los derechos humanos de las mujeres y los hombres, haciendo el puente entre derechos específicos y la ciudadanía y la democracia. Los fundamentalismos no solo violan los derechos de las mujeres; son proyectos políticos cuyos objetivos son concentrar autoridad y poder de Estado y restringir la diversidad y la autonomía en la sociedad. Para tener derechos de las mujeres plenos, hay que tener una sociedad civil saludable e instituciones públicas que respetan los procedimientos y rinden cuentas. Llama la atención que los EEUU
promueva los derechos de las mujeres, mientras que, con el argumento de la lucha contra el terrorismo, esté introduciendo cambios muy profundos en la protección de las llamadas libertades civiles, específicamente con relación a procesos legales, que, por siglos, han formado la base de la identidad y el orgullo de la democracia estadounidense (ver: www.aclu.org).

Las contribuciones y liderazgo de los movimientos feministas norteamericano-latinas en estas dos tareas—mantener la integralidad de los derechos de las mujeres y promover el entendimiento de los derechos de las mujeres, incluyendo los derechos sexuales y reproductivos—es cada vez más importante en el escenario internacional. Mantener el bloque de negociación de los países latinos en las conferencias de la ONU con posiciones en pro de los derechos sexuales y reproductivos puede evitar regresiones en el lenguaje ya conquistado en nuestros temas. En el campo de desarrollo de teoría y políticas de promoción de la ciudadanía de las mujeres y los aportes de los movimientos de mujeres a la democratización, América Latina tiene mucho que compartir con el mundo.

“En la lucha contra el fundamentalismo, lo fundamental es la gente” y hay algunas noticias positivas desde los y las protagonistas. Mujeres en Kabul, después del retiro de los Talibanes, organizaron una marcha para hacerse escuchar y piensan seguir demostrando todos los jueves. Las mujeres de Herat han negociado la rehabilitación de una escuela de niñas con el nuevo gobernador Ismael Khan, quien parece ser un líder con cierta apertura a las causas de las mujeres, y no le aceptaron los $25,000 que se las ofreció. En los EEUU, una delegación de Afgano-Americanos que participara en la elección de un Consejo Nacional Afgano, incluye seis hombres y cuatro mujeres electos.

Este artículo fue publicado en la revista Cotidiano Mujer (Montevideo, Uruguay). Reproducción autorizada.

  
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